martes, 9 de febrero de 2016

Lo primero a saber

En primera instancia queda dejar claro que el amor no es muerte, es vida, amar es querer ser mejor persona en el mundo y hacer que la persona amada sea quien es, contigo y sin ti. Amar es aprender a dar y crecer por alguien que vale la pena, si no es mutuo nunca fue amor, pues el enamoramiento es compartir la misma energía y pasión por lo que se hace, no es hacer lo mismo, es amar lo que haces y lo que eres. Después de una relación estable en la zona de confort viene algo que denominamos “amor de transición”, es decir, un amor intenso pero efímero que permite limpiar el corazón de lo que fue y saber qué es lo que se quiere. Lamentablemente a veces coincidimos con ese amor de transición en la etapa pero no en la esencia, pues puede ser “el amor” que buscabas, pero pensar mucho hace que se trasforme en esa transición. Lo mejor que como humanos razonables, pesantes pero por sobre todo emocionales es vivir el hoy como si no hubiera mañana, disfrutar y saber que lo que acaba no termina, sólo permite un nuevo comenzar, no cuestiones lo que tienes, aprovéchalo, pues puede pasar por tu lado y nunca más regresar.
Existen dos tipos de amor, el de tu vida y el para tu vida. El de te tu vida es aquel primero que es duradero, con el cual viviste momentos intensos, profundos y quien te conoce como nadie, siempre lo recordarás por los bellos momentos, pero también porque hizo que te conocieras más de lo que pensabas, te valorarás y determinaras en el futuro; sin embargo, no está exento de dolor.
El amor para tu vida es aquel que ve de inmediato lo que eres y valora tus defectos y virtudes, siendo capaz de convivir con ellos, al principio tienes miedo, pero en el fondo de tu corazón sabes que es correcto, a pesar de sentirte intimidado. Es aquel amor que no te pone nervioso, si no que te permite ser como eres, sientes que confías mucho en esa persona, como si la conocieras de toda la vida, comienza con atracción pero muy rápido se transforma en algo más y eso es lo que te da miedo.
El mejor amor es el que encuentras de causalidad cósmica, que se cruza en un momento inoportuno, pero que está ahí, a quien no conoces pero crees conocer, porque sabes que en el fondo de tu cerebro, compartes más de lo que pretendes y te permites admitir, porque has estado preocupado del entorno, de lo exterior, pero qué mejor desafío que conocer a alguien como nadie más la ha conocido.

Así se encontraron de frente, el tenía un corazón roto y ella una ilusión por desarrollar, por primera vez ella sabía lo que quería y por primera vez a él le tembló la razón, tenerla a su lado hacía que no fuera lógico, su olor hacía que la deseara sin conocerla, tenía la necesidad de poseerla, de acariciarla y verla con sus miedos, es como si supiera que estaban predestinados, se llamaban en silencio, ella escondía su mirada para no mostrar sus emociones ni sus sentimientos, sus ojos hablaban más que sus palabras, que su actitud, pero sólo uno podría conocerla. Ahí estaba desnuda en cuerpo y alma, él no supo qué hacer, siguió sus instintos, por primera vez estaba haciendo el amor a ciegas, sintió que le habló el alma, que su sonrisa lo iluminó, por primera vez estaba sintiendo sin dolor ni estructuras, podía ser él y ella podía hacerlo ser. 

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