Cuando dejó de abrazar a Adolfo, Katia Amelí
Toloza Labra pensaba en qué haría para que Beatriz, que le había hablado de
Ángel Elías Vaello Padilla pudieran hablar y así conocerlo, pues al momento de
entrar y cruzar sus miradas le llamó la atención su pelo corto, castaño, ojos
verdes, labios ligeramente morenos (nuevamente), nariz recta pero suavemente
respingada en su final, cejas prominentes pero sin llegar a ser una, la forma
tan despreocupada con la cual tomaba el vaso de whisky, como si sólo lo tuviera
para contarle sus pensamientos. Estaba pensando en aquello cuando Beatriz rompió
su silencio.
-Ahí está, es él, mi desafortunado romance,
parece que aún tiene pena, pero sería descortés no saludarlo, digo, por respeto
a los años, ¿qué harías tú?-
Katia mientras escuchaba a Beatriz pensaba,
bueno, finalmente fue desafortunada relación, ella lo dejó, ya no lo ama, no
somos íntimas amigas, creo que podría no enfadarse si muestro interés en él,
claro que no de forma obvia, pero un encuentro casual no sería malo, yo también
necesito ahogar mis penas y él sería un perfecto compañero. Nuevamente fue
interrumpida...
-Katia, responde qué harías tú en mi situación.-
a lo que responde ágilmente.
- Creo que es lo más correcto, finalmente fueron
años, algo de cariño debe quedar.- Claro, lo preguntaba para comenzar a tantear
el terreno ¿le importaría de verdad que tuvieran un encuentro casual?
- Vamos Katia, no puedo hacer esto sola- la tomó
de la mano, la jaló y no tuvo tiempo de reaccionar, pero supo que sí, le iba a
interesar.
Repentinamente Ángel miró sin querer a Beatriz,
pero fijó su mirada en ella, la muchacha que la acompañaba, era pequeña, de
ojos expresivos con forma de almendra, hablaban por sí solos pero algo
escondían, eran color miel, cabello laceo y castaño claro, caía como cascada
sobre sus hombros llegando a la zona dorsal. Tenía labios delgados con un tinte
color rojo, que iba acorde a la blusa sin espalda que tenía. Estaba en sus
pensamientos sumergido cuando sin querer se dio cuenta que cruzaron sus
miradas. Como dice la canción "y le quemó la mirada, sólo un segundo bastó
para quedarle grabada" sintió que ambos se conectaron y sintió interés en conocerla,
bueno, eran ambos bien guapos, cómo no, pero el problema era algo que comenzaba
con B, cada vez que veía a Beatriz no veía otra cosa que el rechazo y el
castillo de cartas derrumbándose a su alrededor, pero podría soportarlo, era
fuerte en el exterior. De pronto se percató que ambas se acercaban, en realidad
a la pobra chica de piel de porcelana la arrastraban hacia la barra, sabía que
se acercaban, se jugó la razón en ese momento, decidió saludar cortésmente a
Beatriz.
- Hola ángel- escuchó y casi se derrumbó,
nuevamente el castillo de cartas se venía abajo, ella lo sacó del letargo
diciéndole- Ella es mi nueva amiga, decidimos salir un rato a despejar nuestras
mentes con un poco de vodka- río incómodamente- se llama Katia y es trabajadora
social.- finalizó con un codazo a Katia.
Hola- escuetamente respondió Ángel, hace tiempo
que no te veía, me parece curioso verte acá, no son lugares que frecuentabas-
habló a través de esa herida, del dolor, pero saludó a Katia. - Hola señorita
trabajadora social, un gusto conocerla.- la miró con cierta picardía, sin
disimular frente a Beatriz, estaba dispuesto a hacerle notar que sí le podían
interesar otras personas y que además podía entablar una larga
conversación o quizás algo más.
- Hola- dijo tímidamente Katia y se acercó a
darle un beso en la mejilla, el roce que sintió le estremeció la panza
¿mariposas? ¿Las cervezas del bar del frente donde habían hecho la
"previa"? no lo sabía, pero algo sintió.- no me has dicho tu nombre- sonrió
haciendo una mueca con su labio hacia el lado izquierdo y sonriendo con los
ojos.
-Perdón mi mala educación, soy Ángel, un amigo de
Beatriz, soy contador y nacido bajo el signo de Capricornio- bromeó con Katia,
por un momento olvidó que Beatriz estaba ahí, hasta que interrumpió esa
conexión.
- mmm qué gracioso, no recuerdo de cuándo te
volviste comediante- dijo irónicamente Beatriz, se dio cuenta, que algo en la
mirada de ambos delataba interés, pero la verdad, que a ella poco le
preocupaba, su nueva conquista, un abogado estaba en esa fiesta y habían
quedado de juntarse. Andrés había quedado de ir con un amigo, que era ingeniero
mecánico, pero no pudo asistir, por lo que le convenía dejar a Katia a cargo de
un cuidador.
-oh ahí viene mi amigo- dijo Beatriz efusivamente
para que Ángel lo notara- No puedo esperar que me ponga al corriente de su
vida, hace mucho que no lo veo-claro, si hacía doce años estaba con el mismo
hombre, medio celoso y para no tener problema se había alejado de su círculo de
amistades del colegio, de donde conocía a Andrés, el abogado. Sin embargo, Ángel
no tomó sus palabras, pues vio una posibilidad y Katia la oportunidad que
buscaba. Beatriz se perdió entre la gente y no se acercó a la
barra, se fue al lado opuesto de la pista para poder estar tranquila y cómoda,
lo que fue favorable para ambos, pues esa noche comenzó todo.
Como todo encuentro, se preguntaron sobres sus
vidas, dónde habían nacido, estudiado, vivido, qué deporte practicaban, entre
otras cosas, las preguntas cotidianas cuando dos personas se cruzan y entablan
una conversación un tanto desinteresada, claro que en este caso sí había
interés por parte de ambos, y esos ojos color verdes y miel, podían
distinguirlo. Pasada un par de copas Ángel, contra todo pronóstico de artista
le pidió que bailaran, lo que aceptó de inmediato, pues sonaba una canción de
Billy Idol que le fascinaba, pues el bar era ambientado en los años ochenta y noventa,
sus épocas favoritas de la música, por fin alguien con quien conversar de rock.
Ella danzaba como una mariposa alrededor de una flor, paseándose ante los ojos
de Ángel, despreocupada con los ojos cerrados sentía la música como si
estuviera en un concierto de rock de los Rollings Stones. A él le impresionaba
la capacidad de no incomodarse si la gente la miraba, se reías o balbuceaba mientras
cantaba desaforadamente, era totalmente espontánea, lo que siempre le había
faltado a su estructurada vida.
Mientras bailaban de repente él olvidó todo el
dolor, se sintió cómo, pensó que podría estar así toda la vida, viéndola
bailar, la tomó por la cintura y le preguntó- noté que abrazabas a alguien en
la entrada ¿no se molestará de verte bailar conmigo?- un pequeño silencio se
formó entre ambos, Katia respondió- no te escucho, qué dijiste- el quiso dejar
pasar la situación, pero le volvió a preguntar- tu novio, el que abrazaste al llegar
¿no se enojará de verte bailar con un extraño?- claro, la pregunta esta vez fue
formulada con la intención que buscaba.
-Él no es mi novio, es un amigo de la
universidad, se llama Adolfo y está acá con su novia, en caso de pérdida sé que
puedo irme con él a casa, Beatriz desapareció- escuchar el nombre traía la
imagen del castillo de cartas, pero no dejó que le afectara, siguió disfrutando
del baile.
Katia pensaba en la pregunta y con la
personalidad que le caracterizaba le preguntó- será que quieres invitarme otro
trago que preguntas por mi novio- se enrojeció al preguntar pero nada se veía
con las luces de la pista de baile. Él la miró con asombro, tan directa pregunta
no la esperaba y asintió diciendo- tal vez, o tal vez quiera invitarte algo más
que una copa- se lanzó a la conquista con velocidad, agilidad y por sobretodo,
necesidad. Se acercaron, se miraron, se conectaron y con un beso se selló el
fin del dolor. Ángel sintió que la música se apagaba y sólo podía escuchar el
latido de su corazón, un latido que hacía claro que estaba vivo y había dejado
de ser ese humano inerte que había dejado Beatriz hace un par de meses, quiso
poseerla.
Para Katia el beso fue una mezcla de emociones,
no sólo por lo que significaba entregarse a los labios de otro hombre, si no
por el alcohol que había bebido, está bien, fue poco romántico, pero no dejó de
pensar en su antiguo amor, que tal vez estaba haciendo lo mismo, conociendo
otras personas, en ese instante se alejó, pero algo la llamó, ese algo hizo que
lo volviera a besar, con tal ganas que
su corazón se aceleró y le temblaron las piernas, sí, estaba un poco ebria,
siguieron bailando y besándose apasionadamente. Ángel le susurró al oído –
vamos a un lugar más privado- a lo que ella respondió que moviendo su cabeza
afirmativamente.
Subieron a un taxi que encontraron en la avenida
principal, fueron a la casa de Katia, se sentaron de frente, él tiernamente le
besó la frente, ella le tomó la mano, ambos se desnudaron, desarmaron la cama,
se desnudaron y se recostaron en la cama. El comenzó a besar sus hombros, su
cuello, sus mejillas; ella le besó en la boca, le mordió los hombros y se posó
sobre él, pero lamentablemente los movimientos bruscos mezclados con el whisky,
el vodka y la cerveza surtieron efectos, la pieza daba vueltas, se sintió
mareada y rápidamente fue al baño, cuando volvió Ángel comenzó a reír, en ese
momento se conectaron con el alma, se dieron confianza. Katia volvió a
recostarse en la cama, Ángel tímidamente le tomo por la espalda y la acurrucó
en sus brazos, se entregaron al placer, al placer del sueño.
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