sábado, 6 de agosto de 2011

Una historia casi feliz. Nº1

              Es verdad que todo llega en algún momento, esperaba completamente su llegada, daba vueltas al rededor del comedor diario, la sala se tornaba fría mientras el latir del reloj marcaba cada segundo menos que quedaba para aquel encuentro. Desesperé al sentir la brisa que me avisaba que venías a verme, suave y frágil como he sido siempre, llegó. Fue tan bello tenerle en los brazos, no comprendía la magnitud de tal belleza en mis débiles armas de cariño, decidí ser fuerte para proteger aquella frágil alma que se me encomendaba según la ley de la vida. Pensé en todas las veces que tendría que correr de tu mano para que no cayeras y sufrieras, no quería aceptar que algo te pudiese pasar, creo que llegaste a iluminar mi vida, a pesar de mis cortos años, sentí que eras especial, que el amor, unión llegó a nuestro hogar, mas la vida no siempre cumple los planes que en mente tenemos, triste suave no comprendía por qué aquel bello rostro no era capaz de despertar de su letargo, angelical mirada me acongojaba cada ves que abría sus ojos, no comprendía lo que sucedía, sólo sabía que no era igual. Dudas comenzaron a inundar mi mente, de apoco y a paso lento se inició la explicación de el por qué que tanto buscaba, Dios, sólo Dios quiso que fuese así. En ese momento no creí en Dios, lo único que quería era alguien con quien jugar, reír, a quien retar y malcriar, que me celara, con quien salir a pasear, mas el destino no lo quiso así. Muchos años costó comprender la situación, era una niña, cómo a los 5 años puedes comprender que vivirás en un mundo donde te miraran y tienes que subir la frente. Logré, juro que logré comprender, conocí un mundo que sólo pocos podemos distinguir, que unos cuantos tenemos el placer de visitar, la belleza y pureza de criaturas que no temen dar su amor, expresar la fragilidad del ser humano, y que haciendo poco llenan de luz y vida una familia que siempre se ha mantenido unida en su entorno, debo reconocer que no siempre lo acepté, preguntaba por qué a mi, pero con el tiempo me di cuenta que la pregunta era para qué, y la razón fue hacerme fuerte, grande y amar incondicionalmente a alguien que está a tu lado, no por nada se llaman hermanos, nacidos del mismo vientre, compartiendo la misma sangre, el mismo latir, la misma energía, ya no era yo sólo por mi, a mis cortos años descubrí que era yo por alguien más, pero descubrirlo no quitó lo que el destino tenía forjado para él y para nosotros, la simpleza de la vida se lo llevó a los brazos de la creación, donde al fin puede hacer todo aquello que una vez quisimos hacer, sé que el lo quiso, en su inocencia se fue y no dio discurso alguno, sin previo aviso, sonrió y cerró sus ojos para permanecer en el descanso eterno, me satisface saber que tengo un ángel que nos protege en el cielo, saber que él es mi ángel, mi hermano, un trocito de corazón que con él se fue, pero en las noches siento que late más fuerte que todo mi corazón, porque es mi hermano y no pesa llevarlo siempre conmigo, siempre.

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